La Gran Dama de Marrakech ha reabierto sus puertas este 16 de octubre tras varios meses de intensa reforma. El objetivo de esta renovación ha sido preservar el encanto y el patrimonio que han convertido este edificio en uno de los mayores símbolos hoteleros de los últimos 97 años.

Bajo la dirección y la pasión de Pierre Jochem, director general de La Mamounia, el célebre dúo de arquitectos y diseñadores Patrick Jouin y Sanjit Manku ha logrado modernizar las instalaciones, recrear nuevas energías y revitalizar los espacios a la altura de La Mamounia.

La “nueva” Mamounia viene marcada sobre todo por sus zonas de restauración, que estrenarán conceptos y ambientes cuidadosamente diseñados para ofrecer una nueva propuesta gastronómica en la que se ha tenido muy en consideración la opinión de sus clientes.

El Salón de té by Pierre Hermé, junto a la Galería Mamounia, se convierte en un espacio acogedor donde se servirán desayunos y deliciosos aperitivos dulces y salados durante todo el día creados por el prestigioso chef pastelero, que ha reforzado su colaboración con el hotel. Pierre Hermé se encargará, además, de la dirección artística del Bar Italiano, diseñando una carta de sabrosas creaciones saladas de la gastronomía francesa.

La Mamounia se ha asociado también con el famoso chef Jean-Georges Vongerichten, cuyo talento se extiende más allá de la cocina. Él estará al mando del nuevo restaurante asiático de La Mamounia –donde se podrán saborear los mejores platos del sur de Asia– así como del Restaurante Italiano, convertido en una elegante trattoria con las mejores pizzas de Marrakech.

El famoso Bar Churchill, donde habitualmente se celebran fiestas, se ha transformado en un lugar muy íntimo, para unas 20 personas, que podrán degustar el caviar maison, elaborado para el hotel por una de las fábricas de caviar más antiguas de París: Kaviari. Y en el emblemático Restaurante Marroquí, su azotea se ha convertido en un elegante y contemporáneo lounge con DJ residente.

Entre las novedades más divertidas está la creación de un cine multifuncional de tan sólo 21 butacas donde los huéspedes pueden ver películas o celebrar presentaciones de trabajo y lanzamientos de productos.

El Pabellón de la Piscina también ha sido completamente renovado con nuevos y elegantes espacios, un Sweet Corner by Pierre Hermé y un nuevo Bar de la Piscina con excepcionales cócteles.

Por último, no nos podemos olvidar de la proeza arquitectónica que ha supuesto crear L’Oenothèque: un espacio inédito bajo tierra con un ambiente acogedor en el que 2.000 botellas de vinos excepcionales sirven de decoración, un lugar totalmente intimista donde disfrutar de una experiencia gastronómica y enológica muy exclusiva y fuera de lo común.

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