Descubre por qué Noruega es sinónimo de Navidad

noruega-navidadNoruega en Navidad sabe a jengibre, a costillas de cerdo y de cordero, a bacalao y a salmón, huele a velas, a canela y a pan recién horneado. La decoración de las casas y tiendas parece sacada de un cuento y sus tradicionales mercadillos navideños son el punto de encuentro entre amigos y enamorados de los adornos navideños más típicos.

La Navidad en Noruega es sinónimo de casas acogedoras, comidas familiares, con amigos o compañeros de trabajo : las famosas cenas de empresa, en noruego “Julebord”, paseos por los mercadillos navideños, patinar sobre hielo, esquiar o andar por los bosques nevados y terminar la tarde junto a una chimenea tomando un chocolate o el tradicional vino caliente: gløgg.

Desde principios del mes de Diciembre Noruega resplandece con las luces navideñas, con las cuidadas decoraciones de las tiendas y con los tradicionales mercadillos navideños que, con sus puestos repletos de velas y adornos, dan un ambiente cálido a las ciudades. Estos mercadillos cuentan con menaje de cerámica, figuritas para decorar el árbol de navidad, decoración para el hogar y atrezzo de lo más variopinto propio de ésta época. Todas las ciudades noruegas montan sus mercadillos en el corazón de las mismas donde el visitante puede sentirse como un auténtico noruego viviendo en primera persona cómo las familias noruegas compran toda la ornamentación navideña para la casa y comen en alguno de los puestos en la calle.

Si bien es cierto que las bajas temperaturas pueden ser un hándicap para algunos viajeros, visitar y pasear por los tradicionales mercadillos navideños probando su gastronomía y bebida locales disipa cualquier mínima idea de resguardarse en el hotel. El más famoso es el gran mercadillo de Spikersuppa, en el centro de la Calle Karl Johan de Oslo. Es uno de los más llamativos

En Noruega donde se venden productos locales, prendas de lana hechas a mano, adornos, se puede degustar la gastronomía tradicional de la época y calentarse al lado de las hogueras. Además al lado hay una pista de patinaje sobre hielo, cita obligada para todos los habitantes de Oslo y una preciosa noria que permite tener una vista panorámica de la ciudad con sus luces de Navidad.

El mercadillo del Museo Folcklórico en Bygdøy, Oslo, es también una cita anual, donde además de visitar las 155 casas tradicionales de todas las regiones de Noruega, se puede aprender a elaborar pasteles típicos, conocer la artesanía de antaño y visitar su mercadillo plagado de puestos con mucho encanto y mucha historia, pues abre sus puertas cada año desde hace más de 100.

Para el viajero que busque los artículos más originales, el moderno barrio de Grünerløkka de Oslo abre cada Sábado y Domingo, previos a la Navidad, su mercadillo en Blå, con puestos tradicionales y puestos más alternativos con ropa y decoración de segunda mano como joyas antiguas, utensilios para el hogar, artículos de cerámica, cuadros y como no, puestos de comida con platos navideños.

La pequeña ciudad de Drøbak, a media hora de Oslo, se encuentra bañada por las aguas de su fiordo. Sus calles estrechas, de los siglos XVIII y XIX, con sus casitas de madera, dan a la ciudad un aspecto idílico y muy acogedor. En el centro de Drøbak está la plaza donde se encuentra la Casa de la Navidad de Tregaarden y la Oficina de Correos de los Duendes de Papá Noel. Dice la leyenda que Papá Noel nació bajo una piedra en Vindfangerbukta, el norte de Drøbak, hace cientos de años, por lo que se convierte en un lugar de peregrinación para los pequeños durante todo el año.

En medio de las montañas del recóndito valle de Østerdalen y rodeada de bosques se encuentra otra de las auténticas casas de Papá Noel o «Julenissen» en noruego, Savalen. Muy amablemente recibe y enseña su oficina postal y su fábrica de regalos a todos los visitantes, además la entrada es gratuita. Se pueden degustar las galletas de jengibre, disfrutar de la narración de cuentos, dar de comer a los animales de la granja y comprar regalos y decoración navideña para la casa y el árbol de Navidad. Desde la oficina de correos se pueden enviar tarjetas de Navidad a todo el mundo con el auténtico sello de Papá Noel. Para aprovechar al máximo la estancia al día siguiente, se puede seguir disfrutando de Savalen en trineo de caballos, en moto de nieve, pescar en el hielo, hacer una excursión con raquetas de nieve o pasear en un trineo tirado por perros huskies.

Otra tradición muy apreciada por los noruegos es la construcción y su posterior visita al pueblo de galletas de jengibre más grande del mundo en Bergen, el Portal de los Fiordos Noruegos. Hasta el 31 de Diciembre se puede visitar este curioso pueblo en miniatura hecho a baso de galletas de jengibre, tradición que empezó en 1991 y con la que cada año los habitantes de Bergen hacen su aportación casera para construir la Bergen más dulce y apetecible.

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