Viñedo en Puentealto, Chile. ©Wikipedia
Viñedo en Puentealto, Chile. ©Wikipedia

Una tierra con una extraordinaria variedad natural. Un destino turístico de contrastes sin igual. En Chile puede verse desde el desierto más árido del mundo, pasando por el altiplano, lagos, volcanes, canales australes y glaciares que rompen sobre el océano, hasta recorrer enormes extensiones de viñedos que atraviesan majestuosos valles.

Los vinos chilenos son mundialmente famosos, tanto por su calidad como por su gran variedad de cepas. Algunos de los vinos más galardonados se producen en los extensos valles de la zona central de Chile, territorio fértil localizado entre dos cordilleras, la de Los Andes y la de la Costa.

A finales de los años 70, la producción de vinos, en Chile, comenzó a aplicar tecnología moderna y conocimientos que aprovechaban al máximo la topografía y el clima de las laderas, los vientos del mar y de las montañas, las diferencias de temperatura entre la noche y el día… Condiciones que recogen las características únicas del lugar y con las que se logra una amplia variedad de vinos de excelente calidad que han dado paso al reconocimiento de este país del sur de América Latina, como uno de los principales exportadores de vino a nivel mundial.

Son muchos los valles que podrás visitar para conocer todo sobre las plantaciones y las cepas más reconocidas. No dejes de recorrer algunas de las rutas del vino en los valles de: Aconcagua, Casablanca, San Antonio-Leyda, Maipo, Cachapoal, Curicó y del Maule. Así como los valles de Elqui y Limarí, donde además se pueden degustar el tradicional y excelente aguardiente de uva denominado ‘pisco’.

Cepas como Cabernet Sauvignon, Carménère, Syrah, Pinot, Sauvignon Blanc o Chardonnay, son los estandartes de los viñedos chilenos, sus sabores se diferencian sutilmente dependiendo de la latitud en que han sido cultivados. Podrás experimentar aromas, sabores y cuerpo de exquisitos vinos, en las visitas a las bodegas y viñedos que son acompañadas por expertos guías y/o sommeliers.

Degustar buenos vinos y sus respectivos maridajes con delicias típicas chilenas no son el único motivo para recorrer estos inolvidables escenarios de acogedores miradores, cavas subterráneas y antiguas casas patronales, pues también podrás disfrutar de rutas a caballo, recorridos en bicicleta y/o visitar museos.

Los atractivos de Chile hacen que visitarlo resulte toda una experiencia. Una cruzada de placeres con el sentido del gusto como principal protagonista.